Golpeada por la caída de ventas, Metalfor pidió esta medida para evitar despidos. Tiene plazo hasta el 15 de julio para presentar una oferta de pago.
La menor actividad que golpea al corazón metalmecánico argentino puso en jaque a una histórica fabrica de maquinaria agrícola. El ministerio de Trabajo de Córdoba dictó la apertura oficial del Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) para Metalfor, una de las firmas más emblemáticas y representativas del sector a nivel nacional.
La medida, anticipada por los analistas del mercado a raíz del severo deterioro de sus indicadores financieros, busca constituir un paraguas legal y un espacio de negociación transitoria para resguardar las fuentes de empleo ante un escenario de asfixia que ya arrastra meses de complicaciones operativas.
Con este aval de la cartera laboral provincial, la fabricante de pulverizadoras y fertilizadoras abre un canal de diálogo directo y formal con la filial de Bell Ville de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Las partes tendrán un plazo definitivo hasta el próximo 15 de julio para alcanzar un acuerdo y diagramar un esquema de contingencia que permita regularizar el sensible atraso en el pago de los haberes del personal.
Fuentes gremiales señalaron que los chispazos por la falta de liquidez comenzaron a evidenciarse con fuerza a mediados del mes de febrero, momento en que se registraron los primeros incumplimientos graves en la liquidación de la primera quincena de sueldos.
Derrumbe y pasivo financiero
La realidad interna que atraviesa la firma arroja variables extremadamente preocupantes en el plano económico y de mercado.
El balance consolidado correspondiente al primer trimestre del año expuso el freno de mano que experimenta el sector productivo: las ventas de la compañía se desplomaron a apenas 56 unidades terminadas, una caída de más del 50% interanual si se las compara con las 116 maquinarias despachadas durante el tramo enero-marzo del período 2025.
En sintonía con la parálisis comercial, la línea de montaje recortó su ritmo de manera drástica, logrando producir solamente 38 unidades frente a las 86 del ciclo previo.
Este retroceso operativo impactó de lleno en los márgenes de rentabilidad, provocando un derrumbe histórico. El resultado operativo ordinario de la agropartista pasó de holgados $10.330 millones en el primer trimestre de 2025 a magros $783 millones en los primeros tres meses de este ejercicio, configurando una contracción del 92% en los ingresos genuinos.
Ante este panorama de caja vacía, la acumulación de pasivos no tardó en encender las alarmas del sistema financiero.
De acuerdo con los registros oficiales y actualizados del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el endeudamiento bancario global de la metalúrgica cordobesa supera hoy los $52.000 millones.
Si bien una proporción relevante de ese monto se localiza formalmente en Situación 1 (cumplimiento normal), la porción calificada bajo un esquema de seguimiento especial o directamente signada por un elevado riesgo de insolvencia —escalas de la 2 a la 4— ya sobrepasa los $22.000 millones.
A este complejo cuadro de deuda bancaria corporativa se le adiciona una impresionante masa de 558 cheques rechazados por un total aproximado de $5348 millones, de los cuales los equipos técnicos y contables de la firma han logrado rescatar y abonar cerca del 11%.
El estrés financiero llegó a extremos tales que en el ámbito de los tribunales ya se llegó a tramitar una solicitud formal de quiebra comercial. No obstante, y por el momento, dicha presentación fue desestimada o no aceptada en sede judicial, abriendo la ventana temporal para que la empresa intente una drástica reorganización interna a través del actual Procedimiento Preventivo de Crisis.
La encrucijada de Metalfor no es un hecho aislado, sino el reflejo de un escenario generalizado de retracción en el entramado industrial del interior.
Actualmente, las terminales metalúrgicas operan a rangos que oscilan entre el 40% y el 50% de su capacidad instalada global, obligando a reestructuraciones logísticas forzadas y suspensiones de turnos para capear el temporal económico.
Del éxito que alcancen las negociaciones con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) antes de la fecha límite fijada a mediados de julio dependerá el destino de 600 operarios directos distribuidos en sus plantas de Marcos Juárez y Noetinger, así como el sostenimiento de cientos de empleos indirectos que componen la cadena de valor de los fierros en la región.