El jefe de la Policía de La Guaira, Gustavo Romero Matamoros, logró enviar un mensaje el 26 de junio y aseguró que él y otras 20 personas estaban atrapados bajo los restos de Oasis Beach, en el sector Playa Grande de Catia La Mar.
Cuando se cumplen nueve días de los terremotos que devastaron La Guaira y afectaron en gran medida otros estados de Venezuela, aún llegan reportes y pedidos de ayuda de sobrevivientes bajo los escombros.
El 26 de junio, dos días después de los sismos, el jefe de la Policía de La Guaira, Gustavo Romero Matamoros, logró enviar un mensaje donde alertó que él y otras 20 personas estaban atrapados entre los restos del edificio Oasis Beach, en el sector Playa Grande de Catia La Mar, en el estado La Guaira.
La noticia fue confirmada por la periodista venezolana Aymara Lorenzo en su cuenta de Instagram este viernes en la mañana, quien reportó desde el lugar mientras los rescatistas se dedicaban a la remoción de escombros.
La cifra de fallecidos sigue en aumento
El último balance oficial es de 2.645 personas fallecidas, 12.666 heridas y 6.462 personas rescatadas con vida.
El gobierno chavista no ha dado información sobre la cifra de desaparecidos, pero la Organización de las Naciones Unidas estima que pueden ser hasta 50.000. En tanto, se confirmó que más de 15.000 personas perdieron sus viviendas.
Sin esperanzas de encontrar a sus familiares con vida, los damnificados exigieron este viernes más rapidez para recuperar los cuerpos, a medida que aumenta la incertidumbre sobre el número de víctimas de la tragedia.
Según las autoridades chavistas, 885 edificios resultaron afectados, de los cuales 189 sufrieron el colapso total, especialmente en el estado La Guaira, zona cero de los sismos.
Tras nueve días del desastre, las brigadas de rescate comienzan a cerrar operaciones de búsqueda de sobrevivientes, aunque muchos se aferran a un ruido como señal de vida entre los escombros.
Frente a un edificio en el sector Caraballeda, en La Guaira, un hombre aseguró haber escuchado en la madrugada gritos de “¡eh eh!" de una persona adulta. También se habló de un niño de nueve años, pero socorristas extranjeros dijeron a la AFP que no hay rastros de sobrevivientes.
Las personas que intentan recuperar los cuerpos de sus familiares terminaron a los gritos con quienes creen que aún hay vida dentro de ese sector.
“Hasta que yo no recupere los cuerpos, yo no voy a estar tranquilo”, aseguró José Francisco Liendo, de 50 años, que tiene a su padre y a su hermana sepultados bajo las ruinas del edificio en Caraballeda. “Que no vengan las máquinas y se los lleven como basura. Ese es el objetivo”.