“Nadie puede hacerlo solo”: la red detrás de la prevención ante consumos problemáticos

“Nadie puede hacerlo solo”: la red detrás de la prevención ante consumos problemáticos

Jóvenes de Yerba Buena reflexionaron sobre salud mental y consumos problemáticos junto a una red de instituciones que apuesta por el trabajo comunitario.

“Comencé a consumir sustancias a los 14 años. Llegué a pasar cinco años en situación de calle. Perdí a mi familia, perdí el vínculo con mi hija y mi vida se fue deteriorando cada vez más”.

La voz de Nelson Fleitas no suena impostada ni solemne. Habla desde la experiencia. A sus 50 años, después de atravesar décadas marcadas por el consumo problemático y un largo proceso de recuperación, encontró en el acompañamiento a otras personas una forma de transformar su historia.

“Eso es lo que me mantiene trabajando en adicciones desde hace 17 años”, cuenta.

Mientras comparte su testimonio en la Casa de la Cultura de Yerba Buena, a pocos metros decenas de adolescentes participan de escenas teatrales, debaten sobre factores de riesgo y protección, escuchan cuentos, escriben mensajes y conversan con jóvenes de otras escuelas. La imagen resume el espíritu de la jornada “Jóvenes que piensan, debaten y construyen salud”, organizada por la Red de Instituciones de Yerba Buena en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.

La propuesta reunió a estudiantes de escuelas públicas y privadas de esa ciudad con el objetivo de generar espacios de reflexión sobre salud mental, consumos problemáticos, vínculos y proyectos de vida. “Queremos iniciar y fortalecer una tarea de prevención, que es uno de los principales objetivos de la red, para que los jóvenes estén informados sobre esta problemática”, explicó Claudia Dulac, directora del Área Operativa Yerba Buena del Siprosa.

Pero la jornada estuvo lejos de parecerse a una charla tradicional. Los adolescentes fueron invitados a participar activamente y a poner en foco situaciones que ellos mismos reconocen o atraviesan en su vida cotidiana.

“En una primera instancia, los estudiantes trabajaron sobre algunas conceptualizaciones relacionadas con el consumo, entendiendo cómo forma parte de la vida cotidiana y en qué momento puede convertirse en una problemática”, explicaron las docentes Nelly Lizárraga, Paola Pereira y Pilar García González.

Luego llegó el momento de actuar. A través de dinámicas teatrales, los jóvenes representaron escenas vinculadas con los conceptos de víctima, opresor, aliados positivos y aliados negativos.

“La riqueza de la propuesta estuvo justamente en brindar algunas herramientas conceptuales básicas y que luego fueran los propios estudiantes quienes pudieran expresarse a través del cuerpo y de las representaciones”, señalaron.

Para Isolina Argüello, Lourdes Benzi, de 15 años, y Candelaria Caiú, de 16, fue muy importante que este encuentro la reuniera con otros jóvenes. “Nos gustó mucho la forma en que se trabajó durante la jornada. Sobre todo porque pudimos compartir con estudiantes de otros colegios”, contaron.

Actividad teatral

Las adolescentes destacaron especialmente la actividad teatral porque permitió observar cómo cada grupo interpreta determinadas problemáticas. “Todos estamos atravesados por estas situaciones de alguna manera, aunque la realidad de cada uno sea distinta.”, reflexionaron.

Entre los distintos espacios que se desplegaron durante la mañana hubo uno que llamó particularmente la atención. Bajo un paraguas decorado especialmente para la ocasión, los participantes eran invitados a detenerse por unos minutos para escuchar historias, poesías y relatos. Se trata del “Paragüita de susurros y cuentos”, una propuesta impulsada por integrantes de la red para generar encuentros más íntimos en medio de la actividad colectiva.

“Allí les contamos una historia, les leemos una poesía o un cuento. Es una herramienta que utilizamos para acercarnos a quienes participan de las actividades”, explicó Romina Rhodas quien se dedica a acompañar a personas marcadas por las adicciones y que en sus manos sostuvo una pequeña caja verde. Allí los participantes podían dejar por escrito aquello que se llevaban de la experiencia.

“Es un buzón donde invitamos a escribir qué les gustó y qué les dejó la jornada. Queremos que esto no quede en una sola actividad, sino que pueda replicarse y trascender en el tiempo”, señaló.

Detrás de cada propuesta, de cada taller y de cada conversación, pisa fuerte la idea de que nadie puede abordar esta problemática en soledad.

Hace poco más de un año, instituciones educativas, organizaciones comunitarias, dispositivos de salud, fundaciones y espacios universitarios comenzaron a trabajar de manera articulada para construir respuestas conjuntas.

“Los consumos problemáticos constituyen una problemática compleja que requiere abordajes integrales y articulados”, sostuvo Florencia Lazarte, psicóloga especialista en adicciones y coordinadora del Centro de Extensión Territorial de la UNT en Yerba Buena.

Martín Lus, director de la Fundación Numas, coincide. Después de más de dos décadas trabajando en el campo de las adicciones, indica que uno de los mayores avances ha sido precisamente la posibilidad de construir redes.

“Hace algunos años las instituciones trabajábamos de manera aislada. Actualmente podemos articular con hospitales, hogares, espacios comunitarios y organizaciones que ofrecen distintos dispositivos terapéuticos. Esa coordinación permite brindar más opciones y respuestas más efectivas”, afirmó.

Nelson también encuentra en esa articulación una razón para seguir adelante. “Acá veo personas comprometidas con sus barrios, con la comunidad y con el acompañamiento de quienes atraviesan estas problemáticas. Eso me gusta mucho”, dice.

La frase adquiere un peso especial porque llega desde alguien que conoce de cerca el dolor del consumo, las recaídas y la recuperación.

La jornada terminó entre abrazos, intercambios y promesas de volver a encontrarse. Para quienes integran la red, el desafío recién comienza.

“Creo que la red es un verdadero testimonio de amor, de confianza y de trabajo en equipo”, resumió Rodas.

Y aunque reconoce que el camino está atravesado por dificultades y pérdidas dolorosas, también sostiene aquello que la impulsa a seguir: “Si logramos que una sola persona vuelva a levantarse, entonces todo el esfuerzo vale la pena”.