Los astronautas de la Estación Internacional jugaron con la pelota del Mundial 2026 en el espacio

Los astronautas de la Estación Internacional jugaron con la pelota del Mundial 2026 en el espacio

Luego de los singulares “toquecitos” en condiciones de microgravedad, la NASA destacó la influencia de la investigación espacial en la fabricación de balones.

El vínculo también se materializó en la Tierra, cuando astronautas de la misión Artemis estuvieron en la cancha en la que se disputó Países Bajos contra Suecia. (Video: X/NASA)

La fiebre mundialista trascendió los límites de nuestro planeta, literalmente. Según contó la NASA en la red social X, los astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) hicieron pases con la pelota del Mundial 2026, el mismo modelo que rueda en las canchas de Estados Unidos, México y Canadá.

Además de la curiosidad que genera ver a los efectos de la microgravedad en Trionda —tal como se llama oficialmente la pelota del certamen futbolero—, la agencia estadounidense aprovechó la ocasión para dar cuenta de la influencia de la investigación espacial en la fabricación de los balones.

La pelota del Mundial 2026 en el espacio: “La exploración inspira la innovación”

En el video compartido por el organismo de Estados Unidos, vemos a los cuatro tripulantes de la EEI ensayando rarísimos pases con la Trionda y un saque lateral aún más inusual. Por supuesto, estas singularidades tienen una explicación.

La Estación Espacial Internacional se encuentra a 400 kilómetros de la superficie terrestre. (Foto: AP/Roscosmos)

La Estación Internacional se encuentra a una altitud de unos 400 kilómetros, un ámbito en el que hay cero gravedad. En concreto, el clip fue grabado en el módulo Kibo de la EEI, el más grande entre todas las instalaciones, que fue desarrollado por la Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA).

La pelota mundialista en flotación fue más que una simple curiosidad. Tal como señalamos, la NASA remarcó que la EEI se empleó anteriormente para realizar estudios que “mejoran la comprensión de la aerodinámica y la física involucradas en el vuelo del balón de fútbol”. En ese sentido, notaron que “la exploración inspira la innovación.

La agencia citó un estudio realizado en el 2019, en el que se analizó cómo la masa de la pelota influye en su rotación, estabilidad y movimientos; junto a otra evaluación realizada en laboratorios terrestres, dentro de un túnel de viento.

Además, indicaron que los componentes que se agregaron a la redonda a partir del Mundial de Qatar 2022 —sensores que ofrecen información relevante— también agregan peso en puntos específicos, que puede afectar la trayectoria.

Trionda, la pelota oficial del Mundial 2026. (Foto: Reuters/Shannon Stapleton)

“Los hallazgos han mejorado la comprensión de cómo las tecnologías integradas, incluidos los sensores de los balones, pueden influir en el rendimiento durante el juego”, dijeron desde la NASA. “La investigación contribuyó a los estudios utilizados en el desarrollo y la evaluación de las pelotas de fútbol para los principales torneos internacionales, incluida la Copa Mundial de la FIFA”, concluyeron.

Los vínculos entre la exploración espacial y el Mundial 2026, también en la Tierra

A los toquecitos con la Trionda en la Estación Internacional, recientemente se agregó otro acontecimiento que profundizó los lazos entre el espacio y la fiebre mundialista.

Andrew Giuliani, funcionario de la Casa Blanca para la Copa Mundial de la FIFA 2026, junto a los miembros de la tripulación del Artemis II, los astronautas Victor Glover y Reid Wiseman, en Houston, Texas. (Foto: Reuters/Lais Morais)

En el partido entre Países Bajos y Suecia, dos tripulantes de Artemis II fueron los encargados de colocar la pelota en el pedestal. El encuentro se celebró el sábado 20 de junio en el Estadio de Houston, una ciudad texana en la que también se encuentra en Centro Espacial Johnson de la NASA, donde los astronautas reciben entrenamiento.

En las imágenes vemos a Reid Wiseman y Victor Glover, que integraron la histórica misión que en abril voló a las inmediaciones de la Luna, preparando el terreno para los futuros viajes que luego de más de cinco décadas volverán a poner a uno de los nuestros en la superficie lunar.