La increíble historia de la mujer que nació en Cabo Verde y vive en Villa Domínico: “Ya sé por quién voy a hinchar el viernes”

La increíble historia de la mujer que nació en Cabo Verde y vive en Villa Domínico: “Ya sé por quién voy a hinchar el viernes”

A los tres años, Neuza dejó el país donde nació para crecer con sus abuelos en Senegal, mientras su mamá viajaba sola a la Argentina para trabajar. A los 19 vino de vacaciones para conocer el país del que tanto había oído hablar y nunca más se fue.

Hay una pregunta que Neuza Santiago escucha desde hace días y que responde siempre con una sonrisa. Desde que se confirmó el partido entre la Selección argentina y Cabo Verde, amigos, vecinos y periodistas quieren saber lo mismo: por quién va a hinchar. Ella se toma unos segundos, esquiva la respuesta y deja que el misterio dure un poco más.

Para entender de qué lado estará su corazón el viernes, primero hay que recorrer una vida marcada por las migraciones, las despedidas y un país que terminó convirtiéndose en su hogar. Neuza tiene 52 años y vive en Villa Domínico, partido de Avellaneda. Pero su historia comenzó del otro lado del Atlántico.

Nació en Cabo Verde, aunque apenas tenía tres años cuando su familia se mudó a Senegal. Allí creció junto a sus abuelos, mientras su mamá, María da Gloria, hacía un sacrificio que marcaría para siempre el destino de las dos: viajar sola a la Argentina para trabajar.

“Mi mamá era muy joven. Me tuvo a los 16 años y cuando surgió la posibilidad de venir, vino sola. Mi hermana y yo nos quedamos con mis abuelos”, contó a TN.

Junto a los miembros de la Sociedad Caboverdiana, la cual tiene sede en Dock Sud (Foto: Neuza Santiago).

La oportunidad apareció gracias a una historia familiar tan particular como inesperada. Su abuela trabajaba como cocinera para la Embajada de Argentina en Senegal y, cuando terminó la misión diplomática, quienes habían compartido años con ella le ofrecieron a su hija continuar trabajando en Buenos Aires.

“Cuando ellos volvieron al país, trajeron a mi mamá. Ella empezó a trabajar acá y nosotros seguimos en Senegal”, recordó. La distancia era enorme y las comunicaciones, escasas. En una época sin videollamadas ni mensajes instantáneos, el vínculo se sostenía con cartas que tardaban meses en llegar y con las visitas que su mamá podía hacer cada algunos años.

“Uno extrañaba, claro que sí. Mi abuela nos hablaba mucho de ella y cada tanto llegaba una carta o una postal. Cuando podía, venía a vernos. Lo más difícil era acostumbrarse otra vez cuando se tenía que ir”, dijo Neuza. Aun así, sus abuelos hicieron todo lo posible para que las hermanas no perdieran el vínculo con el lugar donde habían nacido. Aunque vivían en Senegal y hablaban francés en la calle, dentro de la casa la regla era otra.

Neuza se casó con Julio y juntos tuvieron tres hijos (Foto: Neuza Santiago).

“Nos obligaban a hablar criollo, que es nuestro idioma. Decían que no podíamos perder nuestras raíces. Eso trato de hacer ahora con mis hijos", sostuvo. A los 16 años volvió a hacer las valijas. Vivió un tiempo en Italia, después pasó por Canadá y, a los 19, viajó a la Argentina para visitar a su mamá. El plan era quedarse unas semanas, resolver algunos asuntos familiares y regresar. Nunca ocurrió.

La decisión de vivir en Argentina

“Vine de vacaciones y me terminé quedando”, reconoció Neuza, como si resumiera en una sola frase el giro más importante de su vida. La adaptación fue más sencilla de lo que cualquiera imaginaría. Aunque nunca había vivido en el país, sentía que lo conocía desde siempre.

La Argentina estaba muy presente en nuestra casa. Mi abuela trabajaba para la Embajada, mi mamá vivía acá. Siempre escuchábamos hablar del país, sabíamos cómo era. No llegué a un lugar desconocido", explicó.

Llevando la bandera de su país natal (Foto: Neuza Santiago).

Ya instalada, trabajó en distintos rubros. Pasó por restaurantes, parrillas y otros empleos hasta que hace 10 años decidió dejar el trabajo formal para dedicarse a la crianza de su hijo menor y a hacer manualidades desde su casa. En el medio formó una familia con Julio, un argentino descendiente de caboverdianos, hijo y nieto de navegantes, con quien tuvo tres hijos (Julián, Santiago y León), hoy de 26, 23 y 11 años.

Aunque la Argentina terminó siendo el lugar donde construyó su vida, Cabo Verde nunca dejó de estar presente. Una vez por mes participa de los encuentros de la comunidad caboverdiana en Dock Sud donde se reúnen para cocinar platos típicos, escuchar música y hablar en criollo.

Julián, León y Santiago, sus tres hijos (Foto: Neuza Santiago).

“Para nosotros es muy importante mantener la cultura. La Sociedad Caboverdiana es como nuestra segunda casa. Cuando llegué a la Argentina y entré ahí, sentí que había vuelto a Cabo Verde”. indicó. La institución fue creada por los primeros inmigrantes que llegaron al país para ayudarse entre ellos, conseguir trabajo y orientar a quienes desembarcaban sin conocer el idioma ni las costumbres.

Hoy, dice Neuza, los nacidos en Cabo Verde son muy pocos: “Si quedamos 500 en toda la Argentina es mucho. La mayoría ya son hijos o nietos de caboverdianos”.

Su sueño para el futuro

Hay otra cuenta que también le pesa. Desde que llegó al país nunca volvió a la tierra donde nació. Pasaron más de 30 años y recién ahora empezó a planear el regreso junto a sus hijos. “Ellos tienen muchas ganas de conocer. Yo también. No quiero hacer lo que hice todos estos años y pasar tanto tiempo sin volver”, contó.

La pandemia terminó de convencerla de eso. Su abuela enfermó y ella no pudo viajar para despedirse. “Ahí entendí que no todo es trabajo. Están las raíces, está la familia. Uno no puede dejar pasar tanto tiempo”, sostuvo. Por eso ya les avisó a sus hijos cuál es su sueño para el futuro: “Siempre les digo que cuando ellos hagan su vida, yo quiero volver a Cabo Verde. La Argentina me dio muchísimo y acá crié a mis hijos, pero me gustaría terminar mis días allá“.

Neuza es hincha de Independiente (Foto: Neuza Santiago).

Recién entonces, después de contar toda su historia, vuelve la pregunta del principio. ¿Por quién va a hinchar el viernes? La respuesta sale sin vueltas: “Voy a hinchar por Cabo Verde”.

Lo dice con orgullo, aunque enseguida aclara que eso no significa ir en contra del país que la recibió hace más de tres décadas. “Si gana Argentina, gana Argentina. Sabemos contra quién jugamos. Para los chicos de Cabo Verde ya es un orgullo enorme enfrentar a Messi y a la Selección”.

En realidad, no siente que tenga que elegir entre una bandera y la otra. En una están los recuerdos de la infancia, los abuelos que la criaron y un idioma que todavía intenta enseñarles a sus hijos. En la otra están su mamá, la familia que formó, los amigos, el barrio y la vida que eligió construir.

“Muchos no entienden lo que significa emigrar. Uno deja atrás a la familia, a los afectos y a toda una vida para buscar un futuro mejor. Después aprendés a querer al país que te recibe. A mí la Argentina me dio muchísimo. Pero las raíces siempre están”, completó.