Los estrategas libertarios se ven obligados a tejer consensos de forma atomizada con los gobernadores para asegurar los apoyos legislativos necesarios en el Congreso y suspender las PASO.
- En julio de 2026, el Gobierno argentino negocia con gobernadores en Buenos Aires para eliminar las PASO en el Congreso, argumentando la necesidad de reducir el gasto público.
- Ante la falta de bloques consolidados, el oficialismo busca consensos individuales con gobernadores. La reforma surge tras cuestionamientos históricos al costo de las primarias.
- El fin de las PASO obligará a la oposición a redefinir sus liderazgos internos, mientras el éxito de la reforma consolidará el plan de ajuste fiscal y político de Milei.
El Gobierno nacional avanza decididamente en las negociaciones para estructurar una reforma electoral de fondo, un proceso que la Casa Rosada ejecuta mediante un minucioso abordaje individual con cada gobernador. Ante la falta de bloques de mandatarios provinciales que actúen de manera cohesionada o uniforme, los estrategas libertarios se ven obligados a tejer consensos de forma atomizada para asegurar los apoyos legislativos necesarios en el Congreso.
La radiografía política del momento sugiere que el oficialismo contaría con los votos suficientes para suspender nuevamente las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), repitiendo el esquema alcanzado el año pasado para los comicios legislativos. Sin embargo, el escenario se torna complejo de cara al objetivo de máxima de la administración central, que es la eliminación definitiva del sistema de primarias, una iniciativa para la cual aún no están garantizadas las mayorías absolutas en ambas cámaras.
Desde los despachos de la Casa Rosada se sostiene firmemente que la supresión de las PASO es un imperativo fiscal y logístico, argumentando la necesidad imperiosa de reducir el elevado costo económico que este proceso de doble votación le impone al Estado. Los detractores del mecanismo sostienen que celebrar una jornada electoral adicional representa un despilfarro innecesario de recursos públicos, y que las disputas de candidaturas deben resolverse de manera endógena mediante internas partidarias tradicionales.
La eventual caída de las primarias altera de forma directa el mapa estratégico del peronismo, dado que estas elecciones constituyen el principal instrumento legal e institucional al que puede apelar la oposición para dirimir sus marcadas diferencias internas y reconfigurar sus liderazgos. Por este motivo, los consejeros políticos de La Libertad Avanza excluyen sistemáticamente de sus proyecciones de apoyo a las provincias firmemente alineadas con el kirchnerismo, que engloban a Buenos Aires, La Rioja, La Pampa, Formosa, Tierra del Fuego y Santiago del Estero.
En contraposición, el oficialismo considera vital el papel de aquellos mandatarios de extracción peronista que se mueven bajo la etiqueta de aliados tácticos del Gobierno. En este grupo selecto sobresalen Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo; sin embargo, el frente de gobernadores del noroeste argentino exhibe posturas disímiles.
Como es habitual en este tipo de dinámicas políticas, los líderes provinciales descuentan que la discusión parlamentaria formará parte de un esquema de intercambio de favores mutuos con el poder central. No obstante, en la balanza del “toma y daca” que se ha desarrollado hasta la fecha, el Poder Ejecutivo nacional se ha impuesto nítidamente como el gran ganador, logrando disciplinar las demandas provinciales sin ceder porciones significativas de su programa macroeconómico.
“No sirven”
En este contexto de tratativas cruzadas, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, se alineó abiertamente con la postura de la Casa Rosada al asegurar este martes que las PASO “no sirven a la sociedad” y definirlas críticamente como “una encuesta muy cara”. El mandatario provincial remarcó que las primarias representan una erogación presupuestaria excesiva que de ninguna manera contribuye al fortalecimiento institucional de los partidos políticos, haciéndose eco además de un descontento generalizado de los intendentes de su territorio.
Jalil, cuyas declaraciones públicas impactaron en el tablero político de la oposición, insistió en que el debate sobre las candidaturas debe regresar al seno de las estructuras partidarias para resolverse a través de internas cerradas o de consensos tradicionales. El sistema de las PASO, cabe recordar, fue una creación de la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner en 2009 y se implementó por primera vez a nivel nacional en las elecciones presidenciales del año 2011, acumulando cuestionamientos desde entonces.
Respecto al canal de diálogo abierto con el Ejecutivo -hoy coordinado por el flamante jefe de Gabinete y anterior ministro del Interior, Diego Santilli-, el gobernador catamarqueño abogó por la concreción de un acuerdo amplio que integra a la mayoría de los gobernadores justicialistas y de fuerzas provinciales. De acuerdo con sus proyecciones, el desenlace de esta discusión legislativa clave terminará de encauzarse definitivamente una vez que concluya el período de las vacaciones de invierno.
Más reformas
El presidente Javier Milei sacudió la agenda pública ayer por la tarde al adelantar que su equipo de gestión trabaja en la elaboración de un inédito proyecto de ley de “shutdown” inspirado en el modelo institucional norteamericano. Fiel a su retórica de austeridad y control del gasto público, el jefe de Estado busca dotar al Ejecutivo de una herramienta drástica de disciplina fiscal.
Según lo explícito detalladamente por el primer mandatario, la iniciativa legislativa estipulará que si el presupuesto planificado y aprobado para el ejercicio estatal llega a agotarse por completo, la administración pública entrará de inmediato en un cese técnico de actividades. “En el armado del cierre del Poder Ejecutivo, de la política, cuando te agotás el presupuesto no se puede gastar más y se apaga el Estado”, especificó Milei para graficar la rigidez del nuevo límite legal que enviará al Congreso.