A través de un desgarrador texto, el entorno de la víctima denunció el calvario que vivía el menor y apuntó contra las fallas del sistema de asistencia social. “Esto se pudo haber evitado”, lamentaron, mientras exigen la tenencia de su hermano de 10 meses para protegerlo.
La tragedia de Thiago Altamirano, el nene de apenas dos años que murió en Salta capital a causa de graves lesiones internas, provocó una profunda conmoción social.
En medio del shock y la investigación penal que avanza sobre un presunto y brutal caso de maltrato infantil, la familia de la víctima rompió el silencio con una carta cargada de dolor, impotencia y un urgente reclamo a las autoridades para resguardar la vida de su hermano menor.
El hecho ocurrió en una vivienda del barrio Convivencia, en la zona sudeste de la ciudad de Salta. Aunque inicialmente la madre de la víctima intentó justificar el estado del niño alegando una supuesta caída de la cama, los alarmantes informes de los médicos que lo recibieron en el Hospital Papa Francisco y luego en el Materno Infantil revelaron una realidad escalofriante: el cuerpo presentaba traumatismos previos y lesiones severas compatibles con reiterados abusos físicos.
Tras confirmarse el fallecimiento, la Unidad de Graves Atentados contra las Personas ordenó la inmediata detención de la madre, de 19 años, y de su pareja, un hombre de 32.
A través de un desgarrador mensaje que resume meses de angustia y alertas desatendidas, el entorno paterno de Thiago apuntó con dureza contra el desamparo institucional y las trabas que, según afirman, les impidieron intervenir para salvar la vida del niño.
“Ella es Milagro Medina. Thiago Altamirano murió en sus manos y en las de su pareja, lleno de golpes, no solo de ahora. Una muerte sufrida. Tenía solo 2 años, y su hermano, menos de un año”, reza el inicio de la estremecedora carta que publicó en Facebook una familiar de la víctima.
En el escrito, los familiares directos explican que llevaban tiempo denunciando el peligro que corrían los menores debido a presuntos problemas de adicciones de la progenitora, pero denuncias cruzadas los terminaron alejando: “Exigimos justicia, porque venimos aguantando escraches y falsas denuncias por su parte. Esto se pudo haber evitado. Hace 3 meses que no podíamos verlos”.
De igual manera, el texto describe las desesperantes circunstancias de la noche fatal del lunes, apuntando a un intento de evasión de responsabilidades por parte de los acusados antes de ser interceptados por la policía: “Ella dejó al bebé en el hospital y se escapó. Su pareja fue encontrado saliendo de Salta. Ambos ya están detenidos”.
Fallas en el sistema y la desesperada lucha por Tobías
Uno de los puntos más críticos del reclamo familiar radica en la falta de respuestas por parte del sistema judicial y de asistencia social de la provincia, señalando que los mecanismos de protección de la niñez fallaron de manera sistemática a la hora de auditar el entorno en el que vivía la víctima.
“La misma justicia nos quita el derecho para defender a Thiago, tenían asistentes sociales que nunca le dieron seguimiento a nada. Ni en las condiciones que vivían y estaban. Thiago hoy estaría con vida si no fuera por falsas denuncias y escraches”, lamentaron con indignación.
Hoy, la máxima prioridad de los abuelos y allegados del pequeño gira en torno a salvar al hermano menor de Thiago, Tobías, un bebé de apenas 10 meses que se encuentra bajo cuidado estatal provisorio mientras se esclarece el crimen de su hermano.
“Esperamos justicia, que se investigue hasta lo último y que nos den a Tobías Altamirano de 10 meses para resguardarlo, y que ya no esté más en manos de desconocidos. Pedimos justicia”, concluye el conmovedor texto. Mientras la investigación penal avanza bajo la directiva del fiscal Daniel Espilocín, la familia del pequeño despide a Thiago esperando que su pérdida no quede impune y que las instituciones reaccionen a tiempo para proteger la vida que todavía se puede salvar.