El analista político sostuvo que la renuncia del vocero presidencial obliga al oficialismo a reconstruir la confianza pública y redefinir su estrategia de comunicación.
La salida de Manuel Adorni abrió un nuevo escenario para el Gobierno de Javier Milei. Para el analista político, Eduardo Reina, el oficialismo dejó atrás una etapa de confrontación y deberá enfocarse en recuperar la confianza de la sociedad. "La verdad que por fin terminamos con una parte de Milei, ahora viene el inicio de una nueva etapa de reconstrucción", afirmó.
El analista consideró que el Ejecutivo enfrenta una tarea compleja porque "la etapa de reconstrucción siempre son más difíciles que la de romper". En ese sentido, explicó que el Gobierno deberá recomponer la credibilidad luego de un episodio que, a su juicio, volvió a instalar la corrupción entre las principales preocupaciones de la ciudadanía. "La gente cree poco, la gente puso la corrupción otra vez en el tema principal de la agenda, cuando antes era la inflación", sostuvo.
El desafío de Milei y el rol del PRO
Reina remarcó que Javier Milei conserva una imagen positiva superior a la del resto del oficialismo. "La Libertad Avanza tiene menos credibilidad que Milei", aseguró, y agregó que el Presidente deberá involucrarse personalmente en la reconstrucción política porque "se va a tener que poner al frente de cosas que no le gusta de la política".
Respecto de la relación con el PRO, el analista sostuvo que Mauricio Macri continúa siendo un actor clave para la gobernabilidad. "El reservorio que tiene Milei para ganar las elecciones es lo que puede juntar Mauricio Macri", afirmó, al advertir que el espacio amarillo buscará preservar su peso territorial mientras negocia con el oficialismo.
Además, señaló que La Libertad Avanza podría absorber parte de la estructura del PRO si ese partido no fortalece su presencia en el interior del país.
La nueva vocería y la comunicación del Gobierno
Sobre el reemplazo de Adorni, Reina opinó que el nuevo vocero presidencial tendrá el desafío de acercar el mensaje oficial a la ciudadanía. "Si empezamos a decir, el presidente habla difícil y el vocero habla difícil, ¿quién se lo traduce a la gente para que lo pueda entender?", cuestionó.
Finalmente, consideró que la comunicación será determinante para que el Gobierno pueda capitalizar sus resultados económicos y recuperar parte de la confianza perdida. "Me parece que viene también ahí un reacomodamiento de la vocería", concluyó.