Desafío al Vaticano: los “lefebvrianos” ordenaron cuatro nuevos obispos y tensaron la relación con el papa León XIV

Desafío al Vaticano: los “lefebvrianos” ordenaron cuatro nuevos obispos y tensaron la relación con el papa León XIV

La tradicionalista Fraternidad San Pío X oficializó la consagración sin el permiso del pontífice. Serán excomulgados.

La Fraternidad San Pío X consagró este miércoles por su cuenta a cuatro nuevos obispos en una ceremonia en Suiza. Se trata de un acto “cismático”, según el papa León XIV, que pidió a esta comunidad tradicionalista que renunciara a su proyecto.

En una ceremonia en la pradera suiza de Écône, adonde asistieron miles de fieles de todo el mundo, la comunidad consagró a cuatro obispos: dos franceses, un estadounidense y un suizo.

El superior general de la comunidad, el sacerdote Davide Pagliarani, dijo en su homilía que se trataba de un día “histórico”.

“Dios me trajo acá”

Luz Dussan, una fiel colombiana de 57 años, viajó desde Estados Unidos para la ceremonia.

“Pensé que nunca en la vida viviría esto, pero mira, Dios me trajo acá”, declaró.

El padre Pascal Schreiber, la la izquierda, y el padre Michael Goldade llegan a su consagración como obispos en una carpa ante el seminario de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en Écône, Suiza, el miércoles 1 de julio de 2026. (AP Foto/Baz Ratner)

“No importa lo que digan los demás del mundo. Estoy feliz de lo que ha hecho la fraternidad, de verdad que se merecen los cuatro obispos, porque realmente estamos creciendo. La comunidad latina sobre todo está creciendo en la fraternidad”, agregó.

Al seguir adelante sin la aprobación del pontífice, los dos obispos con que contaba la comunidad y los cuatro obispos consagrados en la jornada quedan de hecho excomulgados de la Iglesia católica romana.

Sin embargo, al inicio de la ceremonia, el secretario general de la sociedad, Foucault Leroux, dijo que ellos consideraban “que todas las penas y censuras (...) son nulas y sin efecto”.

Quiénes son los “lefebvrianos”

La comunidad, fundada en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre (1905-1991), agrupa a unos 600.000 fieles, según estimaciones, que se rigen por una interpretación estricta de la tradición doctrinal y litúrgica.

Rechaza en su conjunto los avances de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II (en la década de 1960), defiende un modelo de sociedad patriarcal y un ideal de Estado teocrático.

“Para mantener la fe, ¿acaso estamos rompiendo con la Iglesia? Este dilema es falso. Pertenecemos a la Iglesia, en primer lugar por la fe, por la profesión integral de la fe de la Iglesia”, afirmó Pagliarani.

La misa de consagración, de cuatro horas y enteramente en latín, se organizó al aire libre en la pradera de Écône, en el mismo lugar donde Lefebvre consagró a los primeros cuatro obispos de su comunidad, en 1988.

En la ceremonia, los cuatro sacerdotes yacían boca abajo en el suelo mientras se cantaba la Letanía de los Santos, antes de recibir la imposición de manos del obispo, el momento clave, seguido de la unción.

“Nada cismático”

Para el Vaticano, consagrar a un obispo sin el acuerdo del papa es un acto de insubordinación directa que conlleva la excomunión automática de los obispos y constituye un “acto cismático”.

“Les suplico desde el fondo de mi corazón: ¡reconsideren su decisión!”, escribió recientemente León XIV en una carta dirigida a Pagliarani, superior general de la Fraternidad.

En su misiva, el papa advirtió que, en caso de cisma, los sacramentos, como el matrimonio o la confesión, administrados por los obispos dejarían de ser reconocidos por la Iglesia católica.

“No es un acto de rebelión: es un acto que nace del amor por la Iglesia”, dijo el sacerdote Michel Rion, profesor de Teología en el seminario de Écône.

“No hay absolutamente nada cismático o contrario a la Iglesia en nuestras acciones. Esperamos que llegue el día en el que el papa vea esto. Para nosotros, ser cismáticos es lo peor que podría ocurrir, preferiríamos morir a ser cismáticos”, insistió.

En 1988 el papa Juan Pablo II hizo un llamado similar a la Fraternidad para disuadirla de ordenar nuevos obispos. Fue en vano. La ordenación provocó una excomunión inmediata, que fue levantada en 2009 por Benedicto XVI.

La comunidad afirma estar presente en más de 75 países de seis continentes, con más de 750 sacerdotes.

La Fraternidad San Pío X es influyente en ciertos círculos conservadores, y cuenta hoy día con 751 sacerdotes, 264 seminaristas y cerca de 800 lugares de culto repartidos por 77 países.

No obstante, es muy minoritaria dentro del catolicismo, que cuenta con más de 1.300 millones de fieles en todo el mundo.

(Con información de AFP)