Eugenio Semino, defensor de la tercera edad, aseguró que la situación de los adultos mayores se agrava por los bajos haberes, las dificultades para acceder a la salud y el crecimiento de personas mayores en situación de calle.
La situación de los adultos mayores en Argentina continúa deteriorándose y, para Eugenio Semino, defensor de la tercera edad, ya no se trata únicamente de un problema económico, sino de una emergencia social. "Venimos hablando ya desde hace tiempo de una crisis de carácter humanitario de las personas mayores en Argentina", afirmó en Canal E al describir un escenario marcado por bajos ingresos, dificultades sanitarias y un aumento de jubilados en situación de calle.
El defensor de la tercera edad explicó que esta crisis tiene "un triple componente": el alimentario, el previsional y el sanitario. Además, advirtió que el invierno agrava aún más el panorama debido al incremento de enfermedades respiratorias y a un sistema de salud que, según señaló, no logra responder a la demanda. "No tenemos camas de internación de agudos, están repletas las guardias. Todo esto ante un Estado que está totalmente ausente", sostuvo.
Reclamo por una emergencia para asistir a los adultos mayores
Semino cuestionó la falta de políticas públicas para enfrentar la situación y reclamó que tanto el Gobierno nacional como las administraciones locales declaren una emergencia específica para atender los casos más críticos.
"Lo que es indispensable es que se decrete una situación de crisis y se apele a resolver esas situaciones extremas", expresó. Según indicó, cerca de dos millones de personas mayores no cuentan con una red familiar o social que pueda brindarles contención, por lo que rechazó la idea de que el cuidado pueda recaer exclusivamente en los familiares.
Asimismo, advirtió que Argentina retrocede respecto de otros países de la región en materia de protección de los adultos mayores y lamentó que el debate no ocupe un lugar central en la agenda política.
Jubilaciones, bono congelado y creciente vulnerabilidad
Otro de los puntos críticos señalados por Semino fue la pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones. Recordó que el bono de 70.000 pesos permanece congelado desde marzo de 2024, pese a que los haberes se actualizan por inflación.
"Si actualizáramos esa suma por el mismo contenido de IPC, esa suma sería bastante más del doble", aseguró. A su entender, esto implica un nuevo ajuste sobre los sectores más vulnerables, entre ellos cinco millones de jubilados y pensionados y un millón de personas con discapacidad.
El entrevistado también describió el crecimiento de adultos mayores que, pese a superar los 80 o incluso los 90 años, deben seguir trabajando para complementar ingresos insuficientes o sobreviven en hoteles precarios, pensiones o directamente en situación de calle.
Finalmente, Semino cuestionó la lentitud del sistema judicial para resolver los reclamos previsionales. "Los olvida también la justicia", afirmó, y expresó su expectativa de que la Corte Suprema acelere el tratamiento de las demandas presentadas contra los vetos presidenciales vinculados al bono jubilatorio.