Decenas de niños y adolescentes rescatados fueron ingresados a los hospitales de Caracas sin la compañía de sus padres, tras los devastadores terremotos en Venezuela. Los menores llegaron en ambulancias procedentes de la “zona de desastre”, enfrentando la emergencia completamente solos.
En el Hospital Domingo Luciani, ubicado en el este de la capital, las paredes se llenaron de listas escritas a mano donde se registran los nombres de los ingresados. Entre ellos ya se cuentan al menos 22 niños y adolescentes de entre 4 y 19 años que fueron socorridos en La Guaira, la localidad costera más afectada por los sismos.
La gravedad de la situación en las zonas del desastre obligó a una evacuación inmediata y sin protocolos familiares. “Los niños llegan solos. Unos nos dan sus nombres, otros llegan identificados con un tirro (cinta adhesiva) en el brazo”, explicó una doctora. “La mayoría no tiene familiares, llegan solos y lo que nos refieren los paramédicos es que los sacan de los escombros, los montan en la ambulancia y los traen porque en La Guaira los hospitales están abarrotados”, dice.
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Hoy más que nunca
Entre las decenas de menores que esperan atención médica se encuentra Yenderlin Cabarza, de 13 años. Ella sobrevivió a los derrumbes en La Guaira gracias a que su tío la protegió con su propio cuerpo. Lamentablemente, ni él ni la madre de la adolescente lograron sobrevivir.
“Salió con sus dos bracitos que le bailaban”, relató Rolando, un amigo de la familia. Horas después, su padre logró llegar al centro médico. La menor fue operada con éxito de fracturas en ambos brazos.