Pese al crecimiento del PBI que celebra el Gobierno, la formación de capital se hunde un 11% interanual.
Aunque el PBI alcanzó un máximo histórico en el primer trimestre de 2026 (suba del 2,3% interanual), el dato esconde una realidad inquietante como es la inversión, motor genuino del crecimiento, no despega. Según el Indec, este componente sufrió su cuarta caída trimestral consecutiva, ubicándose un 21,8% por debajo del récord per cápita de 2018.
La paradoja es evidente. Mientras el consumo y las exportaciones (impulsadas por el agro y la energía) sostienen la actividad, la inversión se mantiene en un magro 17,7% del PBI, lejos del 20% que los analistas consideran el umbral mínimo para un desarrollo sostenible.
Desde la consultora Equilibra advierten que, pese al flujo de capitales hacia Vaca Muerta y la minería, factores como las altas tasas de interés, la anemia de la demanda interna y la competencia internacional actúan como un "freno de mano".
Esta "economía a dos velocidades" se refleja en la crisis de la industria manufacturera. Según el investigador Emiliano Libman (Fundar), el sector sufre la falta de insumos importados y una utilización de capacidad instalada muy baja, lo que desincentiva cualquier apuesta de capital a largo plazo.